A esta avalancha de vídeos generados por IA sin valor, muchos la llaman AI slop…
Abres TikTok “un momento”.
Dos videos después ya estás viendo a un gato sirviendo un café en Starbucks mal mientras la clienta le recrimina y el gato enloquece. Deslizas. Cristiano Ronaldo regenta una gasolinera al grito de «Pedro Sánchez dimisión». Deslizas. Un “cuento” narrado con voz generada por IA, imágenes bonitas y cero historia. Deslizas. Un tráiler de una película que no existe. Deslizas. Un ataque aéreo en pleno conflicto bélico actual.
Y de repente te das cuenta: llevas diez minutos consumiendo vídeo, pero no te has llevado nada.
Siempre han existido los videos malos, pero esto no va de eso. Va de una sensación nueva: la de estar delante de un grifo abierto que no para de escupir contenido, y que parece hecho únicamente para llenar un feed, rascar retención y multiplicarse.
A esa basura elegante, con cara de “mira qué loco”, se le está poniendo nombre: AI Slop. El concepto nació muy asociado al texto, pero el vídeo ya está dentro del mismo fenómeno… y probablemente sea el formato donde más daño hace, porque el vídeo engancha rápido, se traga fácil y se comparte sin pensar.
¿Qué es AI Slop cuando hablamos de vídeo?
AI Slop es contenido generado con IA que se percibe como de baja calidad, sin esfuerzo, sin significado, producido a gran escala. Suele existir por una razón muy simple: captar atención (o monetizarla) en la economía del scroll.
En vídeo, el AI Slop se presenta de muchas formas: videos “raros” o “graciosos” que duran pocos segundos en tu cabeza y desaparecen, vídeos que parecen trailers o mini-historias pero no construyen nada, animales antropomorfos haciendo cosas humanas, famosos en situaciones controvertidas o inverosímiles, “mini documentales” que suenan profundos pero no dicen nada verificable, montajes con música épica y estética brillante, como si la estética fuera el mensaje
Lo peligroso del AI Slop es que a veces parece convincente. Es limpio, es vistoso, es inmediato. Y por eso se propaga. Y en muchos casos fomenta la desinformación como se ha visto recientemente con supuestos videos de la nevada en Rusia o ataques de guerra inexistentes.
¿Por qué ahora está por todas partes en TikTok, Reels y Shorts?
Esto no ocurre porque “la gente se haya vuelto tonta”. O porque “la IA sea mala”. O porque “internet esté perdido”. Ocurre porque el sistema lo premia.
La combinación es explosiva:
Las plataformas recompensan la frecuencia.
Publicar más aumenta tus oportunidades de colarte en recomendaciones.La plataforma premia el gancho inmediato.
Si enganchas en 1–2 segundos, el algoritmo te premia.La IA permite volumen sin fricción.
Si puedes generar 20 vídeos en una tarde, el incentivo es claro.El espectador está cansado y acepta estímulos rápidos.
Con el cerebro saturado, lo raro y lo fácil entra.
El resultado es un tipo de contenido que se parece a los ultraprocesados: entra rápido, sabe a algo durante un instante y no alimenta.
Y cuando ese contenido domina, el feed cambia porque deja de ser un lugar donde descubres cosas y pasa a ser un sistema que te mantiene deslizando.
Cómo identificar vídeos generados por IA
No necesitas ser editor profesional para detectarlo. Con ver suficiente, tu cuerpo lo nota: lo miras y algo te dice “esto es IA”.
Aquí tienes señales típicas:
-
Empieza fuerte y luego se queda vacío.
El primer plano te engancha, el resto es relleno. No ves que haya progresión, ni resolución, ni mucho menos idea. Solo ves una “promesa” que no se cumple. -
Estética demasiado perfecta y por eso sospechosa
Imágenes impecables: iluminación de anuncio, contraste perfecto, piel y texturas sin imperfecciones, enfoque siempre ideal, cero grano, cero fallos. Todo se ve espectacular… pero tan pulido y uniforme que canta. Parece una escena “renderizada”. Y cuando el vídeo parece render más que cámara, el espectador lo nota aunque no sepa explicarlo. -
Plantilla repetida hasta el infinito
Mismo tipo de vídeo, mismo montaje, misma voz, mismo texto, cambiado el personaje o el escenario. -
Emoción prefabricada
Música épica + frases “motivacionales” + imágenes “bonitas” = sensación de anuncio eterno que no va a ningún sitio. -
El “valle inquietante” como estilo
Manos raras, ojos raros, labios raros, físicas raras, movimientos raros… y aun así se publica, porque el objetivo es simplemente publicar más. -
Te deja igual:
Esta es la señal más importante. Termina y no te pasa nada. Ni risa real, ni emoción real, ni idea, ni curiosidad, ni ganas de compartir por algo que valga. Solo otro scroll.
Lo que se pierde cuando el vídeo se convierte en “contenido”
Hacer vídeo de verdad tiene algo que te obliga a estar presente ya que el proceso está lleno de decisiones como por ejemplo: qué plano eliges, cuánto dura, qué emoción potencias y cuál dejas reposar, qué cortas aunque te guste, qué silencio respetas, qué música no pones porque sería trampas, cómo ordenas una idea para que alguien la entienda
Ese camino es donde se forma la mirada de un creador y es algo tan simple como el criterio.
Cuando el feed se llena de AI Slop, se rompen varias cosas a la vez:
Se aplana el lenguaje porque todo empieza a sonar igual. La estética cambia, la sensación es la misma. Como si vieras mil canciones distintas con el mismo estribillo.
Se entrena al espectador a no quedarse porque si tu feed es una sucesión de impactos, tu cerebro aprende a pasar rápido. Y cuando aparece un vídeo con ritmo real (que necesita 10 segundos para sentarte en una historia), mucha gente ya llega sin paciencia y pasa.
Se erosiona la confianza porque si el vídeo se vuelve indistinguible entre real y generado, la duda crece: “¿esto ocurrió?”, “¿esto lo grabó alguien?”, “¿me están manipulando?”. Y eso puede salpicar fuera del algoritmo.
Se devalúa lo humano… incluso cuando lo humano es mejor porque nos saturamos y cuando aparece algo realmente bueno lo ignoramos y con eso conseguimos que no se expanda
El coste invisible: energía y recursos gastados en basura
La IA vive en centros de datos. Eso significa electricidad, refrigeración, infraestructuras. MIT ha explicado cómo el despliegue de modelos generativos incrementa demanda eléctrica y también consumo de agua asociado a refrigeración y operación de centros de datos.
Además, la Agencia Internacional de la Energía (IEA) proyecta que el consumo eléctrico global de los centros de datos se duplicará hacia 2030 (en su escenario base), hasta alrededor de 945 TWh, con la IA como uno de los principales motores de crecimiento.
¿De verdad queremos dedicar parte de esa capacidad a fabricar millones de videos basura que no aportan nada, cuando esa misma potencia podría ayudar a crear, enseñar, traducir, mejorar accesibilidad, apoyar investigación o contar historias que sí merecen existir?
Todos consumimos cosas banales es cierto, pero la diferencia es la escala, la automatización y la falta de intención.
El ejemplo perfecto para marcas: lo de Coca-Cola en Navidad 2025
Si quieres entender por qué el AI Slop no es “una cosa de chavales en TikTok”, mira lo que pasó con una de las marcas más grandes del planeta.
En noviembre de 2025, Coca-Cola publicó su campaña navideña generada con IA (por segundo año consecutivo). La reacción fue durísima: críticas, comentarios hablando de “soulless” (sin alma), “creepy” (inquietante), llamadas al boicot… y una conversación enorme sobre qué está pasando con la publicidad cuando se intenta industrializar la creatividad.
La paradoja que expone el caso es muy interesante, y Xataka la explicó con bastante detalle: la idea típica es “con IA ahorras dinero y recursos”, pero lo que se ve aquí es otra cosa. En el proceso se habrían generado decenas de miles de clips hasta llegar a un anuncio final, con un equipo grande detrás (marca, agencia, estudios, especialistas), más parecido a una producción seria que a “apretar un botón”.
Xataka citaba cifras que, por sí solas, cuentan la historia: alrededor de 70.000 clips generados para un resultado final de 60 segundos, y participación de un conjunto amplio de profesionales entre Coca-Cola, WPP y estudios implicados.
Coca-Cola lleva décadas construyendo Navidad con una idea muy concreta: calor, nostalgia, humanidad, tradición, “algo artesanal”. Cuando una marca intenta vender “magia real” con un anuncio que el público percibe como industrial, sintético y derivativo, la contradicción se nota y el rechazo llega rápido.
Además, el debate se alimentó con declaraciones de directivos defendiendo que no hay vuelta atrás. Adweek recogió una frase de Pratik Thakar (VP global y responsable de IA generativa en Coca-Cola) que terminó de encender a mucha gente: “The genie’s out of the bottle…”. Ese tono, dicho desde un escenario de marketing, no cayó precisamente bien en plena conversación sobre empleo creativo y autenticidad.
YouTube ya no muestra dislikes de forma nativa, así que lo que circula son estimaciones. Varios medios mencionaron la mala recepción en comentarios y reacciones. Y algunos reportes citan cifras basadas en la extensión “Return YouTube Dislike”, que apuntaban a una acumulación enorme de dislikes frente a likes en pocos días.
La lectura útil para una marca es clara: la IA puede acelerar producción, puede multiplicar versiones, puede bajar fricciones, puede hacer cosas que antes eran imposibles, pero si el resultado final transmite “plantilla” o “barato” (aunque no lo sea), el coste reputacional puede ser mayor que el ahorro. Y esa pérdida de confianza cuesta muchísimo más recuperarla que pagar un rodaje.
Entonces, ¿la IA en vídeo es mala?
Aquí es donde mucha conversación se estropea: se vuelve un bando contra otro. La IA aplicada a vídeo tiene usos brutales. Sobre todo en edición y postproducción. Y para un creador como tú, eso puede ser una ventaja enorme si se usa con criterio.
Usos de IA que realmente aportan (especialmente en edición)
Transcripción y subtitulado para accesibilidad y retención
Búsqueda inteligente dentro de horas de material
Limpieza de audio como punto de partida
Asistencia para selects (detectar silencios, agrupar tomas, marcar momentos clave)
Rotoscopia / máscaras más rápidas
Upscaling / denoise para rescatar material
Traducción y adaptación de subtítulos a otros idiomas
Este tipo de IA no convierte tu canal en una fábrica de videos sin alma, si no que te quita tareas mecánicas para que tengas más tiempo para lo que solo tú puedes hacer: decidir el ritmo, la emoción, la historia, el tono.
El problema llega cuando la IA se usa como una máquina de publicar.


